Sonó el teléfono y yo ya estaba llorando. Atendí luego de carraspear y secarme las lágrimas y un montón de palabras agresivas salieron de mi boca: -¿No pensás salir?, ah claro el único día libre y no querés salir. Está bien, es tu decisión, pero si esto sigue así DEJAMOS... y así se sucedió toda la charla, cortamos el teléfono y me llegó un mensaje con la propuesta de vernos, de encontrarnos.
Cumpliendo lo que yo pedí, salimos. Nos encontramos donde siempre nos encontramos cuando vamos a salir, nos saludamos, yo estaba fría, tensa, de malhumor, con ganas de pegarle, de hacer mil cosas a la vez y no podía hacer nada. Me abrazó, quiso varias veces besarme y me estremecía todo el cuerpo de saber que no quería pero quería.
Se confesó, motivos de guita no le permitían salir conmigo; ¿Por qué no lo dijo antes?. Me sentí mal, entramos a un bar, nos besamos en una esquina, entramos a otro bar, y a otro. No paramos de caminar y nunca me había sentido así, hoy puedo afirmar que todo lo que odio de él, es lo que hace que lo ame.
sábado, 26 de septiembre de 2009
jueves, 24 de septiembre de 2009
No me cierra nada
Nada me cerraba, tu forma de amar no comprendía mis expectativas y el miedo de equivocarme no me permitía actuar como siempre lo había hecho.
Por fin me decidí, sin importarme tu enojo ni lo que sentiste actué como yo quise y me dejé llevar.
Te dominé, hay algo que sigue sin funcionar y no sé qué es, si no se soluciona en un mes; te dejo ser.
Te dejo, no puedo seguir así.
Por fin me decidí, sin importarme tu enojo ni lo que sentiste actué como yo quise y me dejé llevar.
Te dominé, hay algo que sigue sin funcionar y no sé qué es, si no se soluciona en un mes; te dejo ser.
Te dejo, no puedo seguir así.
martes, 22 de septiembre de 2009
Inconformista
Él- Te amo a mi manera
Ella- Tu manera de amar no me sirve
Nosotros- ¿Qué hacemos entonces? ¿Nos amamos o nos dejamos?
Ella- Tu manera de amar no me sirve
Nosotros- ¿Qué hacemos entonces? ¿Nos amamos o nos dejamos?
domingo, 20 de septiembre de 2009
A mi manera
Una hora, vistiéndome y desvistiéndome hasta que al fin encontré lo justo. Divina, es lógico, en esos pequeños momentos me siento la mujer más importante y más madura del mundo. Me fui sin prisas ni demoras pero con el paso justo para llegar a tiempo desafiando mi característica adquirida hace poco de llegar tarde a todos lados.
Tomé uno, dos bondis y el viaje fue medianamente corto. Caminé por todo el establecimiento, ocultando mi mirada bajo los lentes observando detalladamente a todos y todo, llegué y le pedí que bajara porque me dan miedo los ascensores.
No obtuve respuesta, el caballero no existía hace bastante tiempo.
Entré con una sonrisa para todos menos para él, cuarenta minutos sin hablar es suficiente para darle a entender al otro que algo nos pasa.
Rendidos en la cama, por primera vez me sentí abierta para hablar, entendí que él me estaba escuchando y que le importaba lo que yo decía. Cuando todo quedó claro y mi ego femenino satisfecho frente a la súbita aceptación de mis pautas; fui feliz.
Sonreí, lo abracé y entendí que no siempre el amor es lo que uno imagina, y me propuse enamorarme de él, o al menos, aceptar que tal vez; ya esté amándolo a mi manera.
Tomé uno, dos bondis y el viaje fue medianamente corto. Caminé por todo el establecimiento, ocultando mi mirada bajo los lentes observando detalladamente a todos y todo, llegué y le pedí que bajara porque me dan miedo los ascensores.
No obtuve respuesta, el caballero no existía hace bastante tiempo.
Entré con una sonrisa para todos menos para él, cuarenta minutos sin hablar es suficiente para darle a entender al otro que algo nos pasa.
Rendidos en la cama, por primera vez me sentí abierta para hablar, entendí que él me estaba escuchando y que le importaba lo que yo decía. Cuando todo quedó claro y mi ego femenino satisfecho frente a la súbita aceptación de mis pautas; fui feliz.
Sonreí, lo abracé y entendí que no siempre el amor es lo que uno imagina, y me propuse enamorarme de él, o al menos, aceptar que tal vez; ya esté amándolo a mi manera.
viernes, 11 de septiembre de 2009
Mente

A veces me gustaría sacar mi mente de mi mente, detenerme un segundo y saborear cada uno de los hermosos besos que me das todos los días. Eliminando cada pensamiento, cada subjetividad, cada palabra dicha a destiempo.
Sacar a todas las personas que me rodean, borrar su importancia por un minuto.
Sólo vivir el momento como quiero, sin dejar que nada me saque de mi alegría eterna.
Cuando aprenda a hacerlo, te paso la receta.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)